VII. LIBRO BLANCO DEL DOCENTE

Para comenzar esta entrada, es necesario, empezar explicando qué es un libro blanco; pues bien, este son unos documentos cuya finalidad es ayudar a los lectores del mismo a entender un tema, resolver un problema o tomar una decisión.

En el caso particular del libro blanco de la profesión docente, se puede decir que fue encargado por el Ministerio de Educación al filósofo José Antonio Marina en el año 2015. El contenido del libro habla sobre aquello relacionado con el centro escolar, además de recoger 20 propuestas para mejorar la labor del profesorado. De entre todas las propuestas, este post se va a centrar en la cuarta, puesto que es la que más ha despertado la atención en mí. 

Esta comienza articulándose en torno a la concepción de la escuela como un grupo comprometido de profesionales, que ansían el éxito de sus estudiantes. Respecto a esta idea se proponen dos medidas: en primer lugar, resaltar la importancia de los equipos directivos, debido a la cantidad de responsabilidades que deben asumir; y en segundo lugar, acabar con la movilidad de los docentes, reduciendo el número de profesores interinos al mínimo. Esta última propuesta se debe a la creencia del autor  de que esa variación anual en el cuerpo del profesorado impide que estos mismos maestros sean capaces de integrarse adecuadamente en la vida del centro educativo. 

La 4ª  propuesta continúa enumerando a aquellos protagonistas que considera esenciales para la actividad educadora:

  1. El docente en el aula.
  2. Los directores y equipos directivos.
  3. Los departamentos de orientación y las tutorías,.
  4. Los servicios de formación continua del profesorado.
  5. La Inspección educativa.
Finalmente habla sobre la diferencia entre centros públicos y privados, por lo que este libro debe distinguir aquellos aspectos que únicamente conciernan al sistema público, además de a aquellos elementos englobados dentro de la profesión docente en general.

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