Es un tema muy recurrente, debido a la frecuencia con la que ocurren. Se desencadena un conflicto cuando surge una situación de desacuerdo entre dos individuos, ya sea entre los propios estudiantes o un profesor y un alumno.
En el primer caso, los principales motivos están relacionados con la competitividad o el acoso escolar; un ejemplo de una situación conflictiva, sería una pelea entre alumnos, como consecuencia de algo que uno de ellos le ha dicho al otro. Otro ejemplo sería la burla de algunos chavales a un compañero, porque este ha suspendido un examen o una asignatura.
Para resolver ambos casos, lo fundamental es adoptar una actitud conciliadora y hablar con ambas partes, para que expliquen su versión de los hechos, así como los motivos que les han llevado a realizar esas acciones, y una vez recolectada esa información se deben tomar las medidas adecuadas para que no vuelva a suceder.
En el caso de conflictos entre maestros y alumnos, los principales motivos son los suspensos o la impuntualidad; en ambos casos, es importante adoptar también una actitud dialogante para resolver el problema.
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